ASPRONA lamenta la pérdida del Dámaso Gónzalez, gran torero y gran persona

Al tener conocimiento del fallecimiento del maestro Damaso González, ASPRONA quiere expresar su gran consternación por tan gran pérdida. Transmitir nuestro más sentido pésame a su familia y honrar su memoria en nombre de todas las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo a las cuales les ha dado tanto a lo largo de su vida, portador de valores como solidaridad, ética y honradez. Descanse en Paz el gran Maestro y gran ser humano.

muere damaso gonzalez

El diestro Dámaso González, ha fallecido en la madrugada de este sábado en una clínica madrileña a causa de una rápida enfermedad; su desaparición ha producido una enorme sorpresa en el mundo taurino, pues solo su intimo círculo familiar y pocos amigos conocían las circunstancias que han acabado con la vida de uno de los toreros más importantes de la década de los setenta.

Retirado de los ruedos desde el año 2003, Dámaso González ganó fuera de los ruedos el reconocimiento y el prestigio que se le negó durante su vida profesional. Considerado como un torero de valor, pasará a la historia como un rey del temple, referente y espejo de varias generaciones de toreros.

Excelente muletero, valeroso y poderoso siempre, con gran sentido de las distancias y los terrenos, lidiaba toros de las ganaderías más duras sin darle mayor importancia. De él se ha dicho que hipnotizaba a los toros con su muleta y su famoso péndulo.

Sus muchas cualidades como matador no se vieron acompañadas por su estética, desaliñado casi siempre, con la camisa desabrochada y el corbatín al viento, lo que, sin duda, contribuyó a su tardía consideración como un artista del toreo.

Sea como fuere, Dámaso González, por su personalidad como torero y su calidad como persona sencilla, cabal y sabia, como aseguran quienes le han conocido, es una figura trascendental del toreo moderno, uno de los padres de la tauromaquia actual.

Nació en Albacete el 11 de septiembre de 1948 en el seno de una familia ganadera; en 1966 participó en las primeras capeas, y al año siguiente inició su carrera como novillero bajo el apodo de Curro de Alba. El éxito comenzó a sonreírle en 1969, cuando en el mes de marzo triunfó en Barcelona, lo que le permitió que actuara siete tardes más en la misma plaza.

Así, el 24 de junio de ese año, en la plaza de Alicante tomó la alternativa de manos de Miguel Mateo Miguelín y con Paquirri como testigo. La confirmación le llegaría un año después, el 14 de mayo de 1970, con el Viti como padrino y Miguel Márquez como testigo.

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